Definiciones y diferencias de la Literatura Juvenil e Infantil
Definiciones y diferencias de la Literatura Juvenil e Infantil
Sobre la Literatura Infantil
Álvarez-Buiza (1997) menciona que la opinión más popular a favor de la existencia de la literatura infantil y es que esta es "un tipo de literatura que se define por el público al que va destinada. Es una literatura definida por el receptor, más que por sus características mismas de estructura, vocabulario, recursos estilísticos, personajes o temas" (p. 359).
Nota: Esta opinión frente a la idea de Benedetto Croce (como se menciona en Álvarez-Buiza) que la literatura cuando se habla de dirigirla a un público en específico, en este caso los niños, pierde la libertad artística que caracteriza a la obra de arte, y se vuelve supérfluo.
Lorente (2011): "Hablamos de los libros infantiles como si fueran una unidad, pero su desarrollo implica también la formación de circuitos distintos. Los mediadores tienen que tener presentes esas categorías para elegir los libros según lo que desean hacer con ellos. La intriga argumental, por ejemplo, no tiene nada de malo, y para crear hábitos lectores resulta muy efectiva, pero el lector no progresa en su capacidad de interpretación si no le ofrecemos también placeres más elaborados" (p. 239-240).
Sobre la Literatura Juvenil
Román L. Tames (como se menciona en Cervera, 1989) se expresa sobre los cuentos de hadas pero en extensión a toda la literatura juvenil: "Cuentos de hadas donde bajo la apariencia de relatos ingenuos, fácilmente captados en un primer relato oral, luego escrito, se proporcionen al niño soluciones a sus problemas urgentes. No con la abstracción y decálogos elaborados del mundo adulto, sino por la identificación emocional que el niño en sus diferentes etapas lleva a cabo con los modelos de conducta de héroes y antagonistas de estos relatos elementales" (p. 164).
Andreu Martin (como se cita en Barrena, 1995): "y yo extendería el concepto de literatura juvenil al de literatura popular y literatura de género, que son mensajes destinados a públicos concretos y complicidades a respetar. (...) Todo tipo de literatura existe porque sí, porque a alguien se le ocurrió alguna vez que a alguien le podía interesar leer lo que él escribiera. (...) cómplice, elaborada con intenciones que van más allá de la autocomplacencia y con un objetivo muy preciso: el de seducir al no-lector y crearle la afici6n, la pasi6n, la adición de la lectura" (p. 51).
Cerrillo y Sánchez (2015)"la literatura juvenil sería una literatura periférica al estar dirigida expresamente a unos destinatarios lectores de una edad determinada; pero también es cierto que se trata de una literatura con una cierta independencia literaria, a diferencia de la literatura infantil, ya que en la juvenil el mediador adulto no tiene ni la importancia ni la influencia que sí tiene en la infantil, incluso ese adulto puede llegar a no intervenir en la tarea mediadora, aunque sí es un adulto quien escribe para esos lectores. Sin embargo, en la literatura juvenil sí influyen los “grupos”, pues se crean estilos o modas (p.e. las sagas, las series o las trilogías) que se imponen en algunos colectivos durante cierto tiempo. En este sentido, podríamos afirmar que la edad de los lectores adolescentes y primeros jóvenes les lleva a reaccionar contra o frente al mundo de los adultos, por un lado, y al mundo de los niños, por otro. Además, como literatura periférica, la literatura juvenil es más susceptible de recibir influencias externas, de experimentar frecuentes cambios o de incorporar modas –casi siempre muy efímeras–, ya que los gustos o intereses de sus lectores pueden variar con cierta rapidez" (p. 224).
Sobre la Literatura Infantil y Juvenil
"La subliteratura siempre presenta lo mismo: la literatura es original en el tratamiento de sus temas. La subliteratura puede contar una historia de amor, de aventura o, simplemente, cómica, que busca distraer superficialmente al lector poco entrenado; la literatura es un testimonio del hombre y de la sociedad que la produce. La subliteratura es un fácil alimento para el alma humana, en el que no se advierte el seguimiento de las grandes instituciones sociales; la gran literatura siempre nos da el testimonio de la evolución misma de las sociedades con un sentido crítico" (Correa y Orozco, 2004, 17-18).
Correa y Orozco habla de la Literatura Infantil y Juvenil como una Subliteratura, que solo sirve para el consumo de aquellos que solo quieren distraerse, a mi parecer, para crear un hábito lector, y disfrutar de la lectura, hay que leer lo que nos de la gana, y como decía una cita que se me perdió en el proceso de elaboración de este texto, la belleza estilística puede ser un recurso que enriquezca la calidad del texto, pero puede que no penetre, que no impacte al alma humana -o algo así era la frase o así sonó en mi cabeza-.
DIFERENCIAS DE LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL
1. La Literatura Infantil está dirigida a un público más pequeño, aunque de acuerdo con Lorente (2011) este necesita ser algo más que solo trama y acción, sino que estilístico. Opinión que no comparto pues como él mismo dice la Literatura infantil forma el hábito lector, y eso es lo importante, pues como dice Moreno (1985) “La literatura considerada como simple sede de la belleza no posee fuerza penetrativa” (p. 97), porque si nos percatamos en lo que dice Román L. Tames (como se menciona en Cervera, 1989), sobre la Literatura Juvenil - que en su tiempo no estaba separada de la literatura Infantil - esta tiene una reacción en el lector "la identificación emocional", esto quiere decir, que genera una reacción emocional en el lector, pues al verse reflejado en el héroe, empatiza con él y puede resolver problemas a través de lo que lee, por ello, es que el mismo autor en su libro Consideraciones sobre la literatura infantil y juvenil. Literatura y subliteratura menciona que la Literatura Infantil es también consumida por adultos, como se vio en una encuesta realizada en un periódico que Michael Ende, era más leído por adultos que por niños, siendo este un clásico de la Literatura Infantil, pues los lectores se conectaban con su niño Interior.
2. La Literatura Juvenil, no había sido separada con anterioridad de la Literatura Infantil, pero recientemente se puso este tema en la mesa por el mayor consumo de literatura juvenil, que según Andreu Martin (como se cita en Barrena, 1995), está ya más ligada a la popular, pues su objetivo "el de seducir al no-lector y crearle la afici6n, la pasi6n, la adición de la lectura" (p. 51), atrae precisamente a lectores de una determinada edad, aquellos que están pasando de la pubertad a la adolescencia.
3. La Literatura Infantil se inclina más a el objetivo pedagógico, didáctico, y moral, pues según Cerrillo y Sánchez (2015), el público infantil es más influenciable que el juvenil.
4. La Literatura Juvenil inclina más al placer de la lectura.
5. La Literatura Infantil toca temas que sean fáciles de entender por los niños, no utilizan muchos artificios literarios.
6. La Literatura Juvenil según Cerrillo y Sánchez (2015), sigue temas relacionados a los gustos y preferencias de sus lectores, y está mucho más separado del mundo de los niños y el de los adultos.
Bibliografía
CERRILLO, P. C., y ORTIZ, C. S. (2015). LA LITERATURA JUVENIL. En Ana Eulalia Aparicio Guerrero, Raúl Navarro Olivas. (Eds.). Imágenes humanísticas para una sociedad educativa (pp. 221-237). Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha. https://www.academia.edu/download/66547130/EST_165_Imagenes_humanisticas_UCLM.pdf#page=223
Lorente M., P (2011). Consideraciones sobre la literatura infantil y juvenil. Literatura y subliteratura. Didáctica. Lengua y Literatura 2011(23), pp. 227-247. https://www.academia.edu/download/46623965/36317-36725-2-PB.pdf
CORREA PÉREZ, A. y OROZCO TORRE, A. (2004): Literatura Universal. Pearson Educación.
Cerverra, J. (1989). En torno a la literatura infantil. CAUCE, Revista de Filología y su Didáctica, 12 (1989). pp. 157-168. https://idus.us.es/bitstream/handle/11441/21795/file_1.pdf
Monero, V. (1985). El deseo de leer. Pamplona: Pamiela.
Barrena, P. (1995). El género de la literatura juvenil actual. Educación y Biblioteca 61 (1995). https://gredos.usal.es/bitstream/handle/10366/112941/EB07_N061_P50-51.pdf?sequence=1
Álvarez-Buiza, E. A. (1997). La literatura infantil y su traducción. En La palabra vertida: investigaciones en torno a la traducción: actas de los VI Encuentros Complutenses en torno a la Traducción (pp. 359-370). Editorial Complutense. https://cvc.cervantes.es/lengua/iulmyt/pdf/palabra_vertida/39_abos.pdf

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